La Professional Developers Conference que se está llevando a cabo en Los Angeles ha hecho rebozar de información a la red. Primero fue la presentación de Windows Azure, una plataforma en nube para desarrolladores. Pero el más interesante de todos sería el día dos, en el que Microsoft adelantó y enseñó mucho de lo que tendrá Windows 7, el sucesor del criticado Windows Vista.
De una forma total y definitiva, Windows Vista ha marcado un antes y un después para Microsoft. Por un lado tenemos las millones de copias vendidas en ordenadores a través de las pre-instalaciones OEM, mientras que por el otro están las críticas. Sí, las criticas que en su mayoría fueron acertadas, sin escatimar a la hora de atacar al sistema operativo con una motosierra de ser posible. Cada vez hay más directivos de Microsoft reconociendo los errores de Windows Vista, tanto técnicos como de concepto. También es cierto que el Service Pack 1 solucionó varios inconvenientes y encapsuló otros tantos, pero el daño ya estaba hecho. Windows Vista se volvió un estigma, una herida que se irrita con cada grano de sal que le cae encima y que aún no ha terminado de cerrar. Ahora, Microsoft deberá luchar contra eso con la única arma que podría ser realmente efectiva, y que podría regresar al gigante de Redmond al lugar que alguna vez tuvo: Windows 7.
Con este nuevo sistema operativo, Microsoft intenta transmitirle a sus consumidores la promesa de que Windows 7 será lo que Windows Vista debió haber sido: Rápido, eficiente, compatible y fácil de usar. Por supuesto, dicha promesa debe ser defendida con hechos. Y nada mejor para ello que presentar el milestone 3 del sistema operativo durante el segundo día de la PDC. Estas son algunas de las cosas que se pudieron ver durante el keynote.










